Expertos reflexionan sobre lo que deberían hacer los medios en el proceso de paz

Varios expertos han planteado lo que deberían hacer los medios para no torpedear el proceso de paz:

  • Directores y editores deberán exigir mayor rigor en la obtención, investigación y contrastación de la información, y abrir espacio a voces múltiples que aporten análisis y perspectivas diferentes (…) Los medios deberían proponerse enmendar errores del pasado, pues en una guerra mediática es muy alto el riesgo de difundir información fuera de contexto o que no se apega a la verdad. La premura por informar primero atenta contra la comprensión de los hechos y la calidad de la información. El desafío es, entonces, renovar y agudizar la mirada para poder percibir los cambios —si los hay y cuando se presenten—, para buscar explicaciones en los detalles, para encontrar claves en lo que a primera vista no pareciera relevante (María Elvira Samper, en su columna de El Espectador).
  • En esta etapa inicial serán necesarias la discreción y la confidencialidad de las negociaciones: en la experiencia internacional, ningún conflicto armado interno se ha resuelto mediante diálogos públicos. Esto deben entenderlo los medios y la opinión. (Declaración de académicos y de líderes sociales)

  • Los medios tienen la obligación de informar sobre la guerra recurriendo a todas las fuentes y no solo divulgando comunicados de las Fuerzas Militares. Está bien que el Ejército invite a periodistas a los operativos, que los transporten, los instruyan, los conviden a degustar raciones de campaña. Y está bien que los periodistas y los reporteros acepten. Todo en el entendido de que tienen derecho a procurarse información en otras fuentes, incluida la guerrilla, pero sobre todo a la que dan los campesinos y pobladores de las zonas de conflicto. Yo no hablo de monopolizar la información sobre orden público, sino solo la información que produce el Estado. No se debe olvidar que la guerrilla tiene un recurso siempre a mano para no desaparecer de las noticias: la propaganda armada, cuya función en el caso de la negociación sería nefasta. (Alfredo Molano, en su columna de El Espectador)
  • Se necesita paciencia, tranquilidad, reposo en las decisiones editoriales y prudencia en el manejo de la información. Lo que viene ahora es un trabajo de filigrana, en el que se requiere un ambiente de confianza no sólo entre las partes, sino entre ellas y la comunidad nacional e internacional. (Juan Diego Restrepo, en su columna en Semana.com)
  • Está bien la discreción, pero es muy importante mantener informados a todo el país. Y los medios deben ayudar a crear mecanismos para la participación de la sociedad civil, en los que se de visibilidad a los procesos de paz en distintas partes de Colombia y no sólo en las informaciones sobre situaciones violentas. (Marc Chernick, profesor del Centro de Estudios Latinoamericanos de Georgetown)
  • El periodismo no puede incurrir de nuevo en los no pocos errores profesionales y desafueros que le significaron, incluso, un riesgo para sus propias vida durante el proceso de El Caguán. (Gloria Ortega en su blog Sentipensantes)
  • La responsabilidad de los medios consiste en no ilusionar a los colombianos con un postconflicto libre de oscuros y pesados nubarrones. La segunda gran responsabilidad es que a los medios colombianos no nos cabe ser neutrales en la forma como informemos (…) Así me lluevan rayos y centellas, opino que la responsabilidad de los medios de comunicación colombianos frente a la manera como debemos informar acerca de las negociaciones entre el Estado colombiano y las Farc es todo lo contrario de la neutralidad. (María Isabel Rueda, en su columna en el diario El Tiempo)
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